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Hagamos una red de plataformas de crowdfunding desobedientes y de base colectiva

La extensión del crowdfunding ha sido vertiginosa en los últimos años. Cientos de iniciativas se han puesto en marcha en todo el mundo con tintes muy diversos pero con el elemento común de facilitar el enlace entre financiadores y proyectos.

El crowdfunding, por su utilidad y practicidad, se ha extendido sin limitación ideológica y al mismo tiempo que ha servido para financiar infinidad de proyectos sociales, también se ha usado para sacar adelante iniciativas empresariales y consumistas en el marco de la actualización del capitalismo.

De este modo, han dejado fuera de juego vías tradicionales para financiar todo tipo de iniciativas de movimientos sociales, como las cuotas periódicas de socios, los actos benéficos o los conciertos y festivales.

La mayor parte de las plataformas de crowdfunding están gestionadas por empresas privadas que hacen negocio como intermediarias

Sin embargo, hay que tener en cuenta que con el empuje del crowdfunding corremos el riesgo de dejar la financiación de iniciativas sociales en manos de terceros. La mayor parte de las plataformas de crowdfunding están gestionadas por empresas privadas que hacen negocio como intermediarias entre las dos partes que se encuentran en la escena de estas plataformas y cargan unas comisiones que suelen oscilar entre el 5% y el 10% a los proyectos que reciben financiación. Las empresas más grandes de este tipo, como las que están detrás de kickstarter o indygogo, actualmente ya tienen beneficios millonarios.

También, hay varios proyectos que llevan adelante cooperativas y fundaciones, pero que a pesar de su mayor vocación de cambio social no salen, por regla general, de la intermediación del 5%, que utilizan para sostenerse, como es el caso de Goteo.org, gestionado desde la península Ibérica por una fundación que tiene como prioridad la extensión del procomún; el de funditaly.it, reciente proyecto que lleva a cabo una cooperativa y, también, un nuevo proyecto en Venezuela, organizado como fundación, que se encuentra en www.causasolidaria.com.

Otro proyecto interesante, que promueve la descentralización de sus promotores, es el de la Awesome Foundation, en el que cofinancistas de todo el mundo trabajan en red por territorios o temas, ponen sus ahorros en común y eligen un proyecto al que otorgar 1.000 dólares cada mes. Aunque no es exactamente una plataforma de micromecenazgo, también es un proyecto sin intermediación.

Pero, en todo el mundo existen algunas iniciativas que evitan sostenerse a través de la intermediación como, por ejemplo, el proyecto de http://www.microgenius.org.uk/, gestionado como un servicio público por http://www.communityshares.org.uk/ con el objetivo de facilitar a los proyectos cooperativos vender títulos de participación para cofinanciarse. También, funciona sin comisiones, el proyecto nacido en Lille, Mymoneyhelp.fr, que se financia por la esponsorización de empresas sociales y que tiene la visión de ser flexible ante las necesidades de los proyectos; igualmente, http://crowdfunding-italia.com, que es posible gracias al voluntariado.

Imponen el todo o nada a los proyectos con un plazo limitado y no muy largo de días

Otro obstáculo es que la mayoría de plataformas imponen el todo o nada a los proyectos con un plazo limitado y no muy largo de días (como los 40, que son los más habituales). Se trata de un mecanismo que beneficia a los intermediarios, ya que a menudo obliga a los propios promotores del proyecto a poner dinero propio —o de otros a los que ya tenían acceso anteriormente a la campaña, por las relaciones sociales con las que ya contaban–, de los que perderán el importe de la comisión para poder llegar al total y recibir las otras fuentes de financiación.

Además, se supone que benefician a los cofinancistas cuando aseguran que se podrá realizar el proyecto que se está financiando, aunque, con una actitud que podríamos nombrar como paternalista, no se les deja elegir si quieren financiar igualmente el proyecto o no. Seguramente, no perjudica a los proyectos con más capital humano y más red social, porque tendrán la capacidad de responder a los plazos que les imponen; pero, por el contrario, esta dinámica sí que perjudica fuertemente los proyectos que no tienen esta capacidad de movilizar y comunicar con poco tiempo. De esta manera, se crea una especie de darwinismo social, en el que los mejores logran el objetivo y el resto se quedan por el camino del olvido.

Evidentemente, esta dinámica de inmediatez y competitividad es característica del sistema en el que vivimos y no de lo que queremos construir muchos de los movimientos sociales transformadores.

El hecho es que los proyectos que muchos colectivos llevamos a cabo, y que son susceptibles de cofinanciarse, los llevamos adelante tanto si llegamos al objetivo como si no, porque siempre ha sido así: muchos proyectos autogestionarios y con una vocación de transformación social se han llevado adelante a partir de la creatividad y la determinación de sus promotores.

Coopfunding.net reinventa el crowdfunding para adaptarlo a lo que realmente necesitan muchos colectivos.

Muchos proyectos, al mismo tiempo, pueden necesitar ser susceptibles de recibir apoyo de forma continuada o, durante varios momentos del año, y las plataformas de crowdfunding tampoco han previsto este tipo de necesidades.

Por ello, es necesario que desde los movimientos sociales reinventemos el crowdfunding para adaptarlo a lo que realmente necesitan muchos colectivos. Es lo que está haciendo el proyecto coopfunding.net, que se puso en marcha hace 3 meses después de un largo período de gestación.

Quizás algunos lectores recuerden que Coopfunding ya tuvo una aparición piloto improvisada en la primavera de 2013, cuando otra plataforma de crowdfunding cortó la campaña que estábamos llevando a cabo por los riesgos legales que les podía acarrear. La campaña recogía fondos porque desde el colectivo Radi, que ahora edita este medio de comunicación, radi.ms, pudiéramos organizar la actividad a raíz de mi situación forzada de clandestinidad desde febrero de 2013.

Esta, pues, es otra cuestión a tener en cuenta. El 99% de los crowdfunding son obedientes a la legalidad que decide el 1% de la población mundial, a partir de los marcos jurídicos de los diversos países. Por lo tanto, si queremos disfrutar de un sistema de crowdfunding a la altura de los movimientos desobedientes y revolucionarios, debemos construirlo nosotros, ya que no podemos depender de plataformas que, a pesar de sus buenas intenciones, al fin y al cabo dependen de la legalidad para sus decisiones.

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Coopfunding es una plataforma de crowdfunding, estrenada recientemente, sin comisiones ni ningún tipo de intermediación, donde cada proyecto puede llevar a cabo su iniciativa a medida. Con fecha final o sin ella, con recompensas o no, y con toda la flexibilidad de una plataforma que tiene como primer objetivo ser una herramienta útil para los proyectos colectivos y transformadores.

La sostenibilidad del proyecto se pretende llevar a cabo con una combinación de donaciones y dedicación activista, con vías alternativas de pago a las bancarias y con aceptación de monedas sociales y criptomonedas, todas las que decida cada proyecto.

Coopfunding es un proyecto de carácter cooperativo y abierto a la participación de quien quiera contribuir a hacerlo posible, en un marco de desobediencia al sistema actual y de revolución integral. Además, Coopfunding está colectivizado, ya que en última instancia depende del proceso asambleario abierto de la Cooperativa Integral Catalana.

Las herramientas que usamos para acceder a la cofinanciación deben ser comunales

Creo que es importante que si queremos una sociedad en la que los medios que necesitamos sean propiedad del común ya lo apliquemos a aquellos con los que podemos hacerlo, y como que la financiación es clave para tantos proyectos de construcción de alternativas al sistema actual, las herramientas que usamos para acceder a la cofinanciación deben ser comunales.

Sería muy interesante poder ir enredando iniciativas cooperativas y comunales de crowdfunding, para que puedan cooperar unas con otras y tener la visibilidad pública que se necesita para atraer la multitud de personas dispuestas a contribuir a través del micromecenazgo a los proyectos sociales.

Esperamos que en breve podamos conocer y dar fe de la existencia de otros proyectos similares en todo el mundo. Para hacerlo posible, si los conocéis, por favor, ¡compartid vuestra información!

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1 COMENTARIO

  1. Muy necesario reinventar un crowdfunding adaptado a la propia transición poscapitalista. Gracias por la iniciativa y por el análisis, Enric. Seguiremos muy atentamente el Coopfunding.

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