Entrevista con David Bollier sobre los comunales

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    Hace algunos meses, el activista Francés Olivier Petitjean entrevistó al autor y activista David Bollier http://www.bollier.org/ acerca de su libro Think Like a Commoner: A Short Introduction to the Life of the comunales (New Society Publishers) (Piensa como un comunero: una pequeña introducción a la vida de los bienes comunales) http://www.thinklikeacommoner.com/ El libro introduce un nuevo/antiguo paradigma, el de los bienes comunales, y explica su relevancia en la política contemporánea, la economía y la cultura.

    Bollier está especialmente interesado en empoderar los comuneros, en recuperar los recursos comunes que han sido privatizados y convertidos en comodidades por las corporaciones, muchas veces con la colaboración de los gobiernos. Bollier considera que este proceso, conocido con el nombre de “encierre de los comunales” ha sido uno de los escándalos más grandes y no reconocidos de nuestro tiempo. Los “encierres” hoy en día, incluyen las patentes de las semillas y otros organismos vivos, la especulación por parte de grandes corporaciones de las tierras comunales de Asia y África, la captura de nuestras identidades y conocimientos digitales y el control de Internet.
    A continuación se presenta la entrevista de Petitjean con Bollier.

    P. Recientemente hemos escuchado el concepto de los comunales en conversaciones entre distintos grupos, como los hackers, los activistas, los medio ambientalistas, los académicos e incluso en el mundo del negocio. ¿ De qué va todo ésto?

    Creo que mucha gente está empezando a reconocer que los gobiernos y el mercado global, no quieren y no pueden resolver sus problemas. Los dos tienen limitaciones estructurales en lo que pueden lograr. Los gobiernos suele sen grandes y corruptibles, Los mercados son a menudo depredadores e impersonales. La idea de los comunales es atractiva porque permite a las personas encontrar sus propias soluciones y crear sus propias normas. El significado de comunal sería: acción autogestionada y en cooperación para satisfacer necesidades básicas.

    Hasta hace 10 o 15 años atrás, los comunales se veían o como una forma de gestión fracasada (la tragedia de los comunales), o como una reliquia arcaica de la edad media, una peculiaridad antropológica para gestionar los bosques y la tierra en países pobres y no desarrollados.
    La cultura de Internet ha ayudado en cambiar esta perspectiva porque hemos visto como los comunales digitales hacen posible compartir y circular todo tipo de información y recursos de manera colectiva.  “Commons-based peer production,” (Producción basada en la cooperación entre iguales) como se suele llamar, puede ser una competencia (o una cooperación) que empuja a las grandes corporaciones fuera del mercado. El surgimiento de Linux, el sistema operativo libre para ordenadores, y Wikipedia son ejemplos famosos. No había mercados, agencias gubernamentales, contratos legales o empleados construyendo estos valiosos sistemas. Fueron construidos por los comuneros– gente que se siente satisfecha participando en este proceso de creación. Los comuneros de Internet han demostrado que la propiedad privada y los mercados no son la única manera de hacer las cosas.

    “Se trata de una manera diferente de relacionarse con la naturaleza y con las personas mientras intentamos satisfacer nuestras necesidades básicas. “

    La belleza de los comunales es que no se trata de una ideología monolítica y rígida; habla de valores y prácticas que se pueden aplicar a un abanico de recursos y desde una perspectiva de diversidad cultural. Ésta es su fuerza principal: los comunales no son sólo un conjunto de ideas políticas. Se trata de una manera diferente de relacionarse con la naturaleza y con las personas mientras intentamos satisfacer nuestras necesidades básicas. Es un conjunto de distintas prácticas sociales y valores, hay una parte práctica y ética en el paradigma de los comunales.

    Los comunales ofrece una crítica muy aguda de lo que defino como el Mercado/Estado – la alianza entre gobiernos y corporaciones que es responsable de muchos de los problemas actuales, desde el cambio climático, la desigualdad y la represión autoritaria. Pero, más que una crítica, los comunales ofrecen una visión para imaginar e implementar alternativas interesantes. De esta manera, los comunales se basan en una rica historia; muchos principios legales venerados; y maneras comprobadas de organizar la producción y la gestión. En lugar de estar atrapado dentro de las categorías dominantes del neo liberalismo, individualismo, propiedad privada y “mercados libres”, los comunales nos ayudan a salir de este paradigma para crear alternativas concretas y funcionales.

    P.  Cuéntanos un poco sobre tu trayectoria personal y política y cómo llegaste a dedicarte a los comunales.

    A finales de los años 70 y a principios de los 80, estuve trabajando como defensor de los consumidores norteamericanos con Ralph Nader y unos cuantos grupos de apoyo a los intereses públicos de Washington.
    Al margen de las críticas que se pueden hacer en cuanto a su implicación en la campaña electoral del 2000 en las elecciones presidenciales de los EU,Nader demostró sofisticación durante 40 años a la hora de politizar y “crear” diversos temas de interés para los comunales como son la seguridad personal, la necesidad de agua limpia y los gobiernos abiertos. Muchos de estos temas estaban relacionados con la protección de recursos que supuestamente pertenecen a los ciudadanos, pero que generalmente no controlan ni les benefician a ellos. Él ayudó a ver cómo las corporaciones han ganado el control de muchos recursos colectivos como la tierras, la investigación farmacéutica, las vías aéreas, las financiaciones para la investigación académica, la información y la cultura. Al final, todos estos esfuerzos eran para recuperar los comunales, – es decir, recuperar el control de los ciudadanos sobre la riqueza colectiva.

    En el año 2000, me sentí inspirado a escribir un libro sobre este fenómeno que se tituló “El encierre de los comunales”, porque no era reconocido como un fenómeno generalizado. Las categorías económicas que dominan el debate público y las políticas nos impiden considerar alternativas. Escribir este libro “ Silent Theft: The Private Plunder of Our Common Wealth” (El robo silencioso: El saqueo privada de nuestra riqueza común), me encaminó en un proceso de estudio de los comunales y de integración de este concepto en la acción política. Me basé en el trabajo de pioneros como Elinor Ostrom, el free software pionero Richard Stallman,el creador de los  Creative commoners Lawrence Lessig y también en mi propio recorrido como activista en Washington. Desde el 2003 al 2010, fui el editor de Onthecommoners.org, un pequeños grupo de pensadores y activistas que intentaba abrir el camino al paradigma de los comunales.

    En el camino, descubrí que había muchas personas trabajando a nivel internacional con esta idea, pero no nos habíamos descubierto mutuamente. Entonces, empecé a conectar con muchos defensores de los comunales, Silke Helfrich en Allemania y Michel Bauwens de la P2P Foundation en Thailandia, para crear el commoners Strategies Group (Grupo de estrategias comunes). La idea era aprender entre nosotros mientras divulgábamos el paradigma de los comunales entre amigos y aliados. Organizamos dos conferencias internacionales y publicamos una antología de ensayos mientras dábamos innumerables charlas y asesoramiento estratégico como comuneros. [mirar referencia en las notas].

    P. En tu libro, que se entiende como una pequeña introducción a los comunales, intentas mapear el paradigma de los comunales abarcando distintas practicas, iniciativas, movimientos y tradiciones. ¿Por qué es útil pensar en lo que hay de común entre los comunales?

    Es importante tomar nota de que el “mercado” es una abstracción aplicada a una increíble variedad de fenómenos – seguros, ferreterías, restaurantes, chiringuitos…–. Es una convención cultural y una narrativa común que usamos para hablar de actividades sociales que tienen algo en común (vendedores, compradores, intercambio de dinero etc).

    ” Todos los comunales ofrecen a los comuneros unos roles de empoderamiento más satisfactorios de lo que pueden ofrecer o permitir el Estado/Mercado. “

    Hablar de los comunales es lo mismo: Existen similitudes entre comunales indígenas relacionados con el agua, el software libre, los festivales comunitarios y las tierras comunales. Los comunales proporcionan una narrativa común que permite el reconocimiento de las afinidades entre varias actividades centradas en el paradigma de lo colectivo. Estas actividades están relacionadas entre ellas, también, porqué son sistemas de producción alternativos y alternativas a las relaciones sociales y de gestión del Estado/Mercado. Todos los comunales ofrecen a los comuneros unos roles de empoderamiento más satisfactorios de lo que pueden ofrecer o permitir el Estado/Mercado, que realmente sólo nos invita a comprar, votar de vez en cuando y participar de forma muy inefectiva en la creación de políticas (práctica que está generalmente en las manos de grandes instituciones con poca conexión con los ciudadanos).

    P. Qué es lo que concretamente tienen en común un estilo de vida indígena, un bosque, una fuente de agua, un parque público, una cooperativa, Linux y Wikipedia?

    Todos (con la posible excepción del parque público) están fundados en la cooperación autogestionada para generar las normas y gestión de recursos comunes. Todos actúan como guardianes de recursos comunes. El tipo de recurso puede ser significativamente distinto y por lo tanto necesita una forma distinta de gestión. Los bosques y el agua, por ejemplo, son recursos finitos y por lo tanto se pueden agotar, mientras los recursos digitales pueden ser compartidos sin coste alguno. Pero, un comunales no está definido por el tipo de recurso que gestiona, sino por las practicas sociales, los valores la ética y cultura en el cual está fundado.

    Por lo que compete a los parques, si están gestionados por entidades municipales, puede ser que no sean comunales en el estricto sentido de la palabra. Son un recurso compartido, eso sí, pero los comuneros quizás no tienen un papel significativo en la creación de políticas y normas sobre su gestión y uso. Me gusta llamar a estas situaciones ”comunales fideicomisarios del Estado”, para resaltar el hecho de que el Estado está actuando como un fideicomisario para los comuneros, y que el recurso (el parque) no le pertenece.

    P. Cuando la gente habla de comunales, parece que tengan en mente dos tipos que son opuestos: por un lado están los comunales tradicionales, que abarcan la gestión de los recursos naturales en comunidades del Sur global y por otro lado, los comunales digitales como Linux or Wikipedia. ¿ Qué tienen en común?

    Superficialmente, los “comunales digitales” y los “comunales naturales” parecen fenómenos radicalmente distintos, como tu dices., pero el factor fundamental del comunal no es el tipo de recurso – es la integridad de la comunidad que administra el recurso y son las normas sociales, los valores y la ética en las cuáles se funda este proceso de administración. Desde esta perspectiva podemos ver que todos los comunales son comunales de conocimientos (incluso los que tratan de recursos naturales) y comunales de recursos (incluso los digitales, que se apoyan en recursos como ordenadores, electricidad etc.).

    Además, la linea que separa los comunales de los recursos naturales y los digitales se hace cada vez más borrosa. Por ejemplo, existen toda clase de comunales eco-digitales en los cuales las personas aportan datos sobre las aves, por ejemplo, y las mariposas que han detectado, informan sobre la calidad del agua de un rio o usan un smartphone para informar acerca de una especie invasiva que han detectado en su localidad. Estos ejemplos se llaman “participatory sensing” and “citizen science” (Sentir participativo y ciencia ciudadana). Hay un proyecto de agricultura “open source” muy interesante que se llama “System of Rice Intensification” (sistema de intensificación del arroz) en el cual miles de campesinos de Filipinas, Cuba, Sri Lanka y muchos otros países colaboran “on line” para intercambiar conocimientos y consejos sobre el cultivo del arroz.

    P. Enfatizas que los comunales no son lo mismo que los bienes públicos, lo que es un malentendido frecuente. ¿Cuál es la diferencia?

    El término “bienes comunes” es un término artístico en el lenguaje económico que define “aquellos bienes que son difíciles de privatizar”. A los economistas les gusta decir que los bienes comunes son “sin exclusión”, o sea, que es difícil impedir que las personas los usen. El ejemplo clásico es un faro, aunque parques y bibliotecas también se pueden ver como bienes comunes. Entre los economistas, hay un pre suposición general de que sólo los gobiernos pueden producir y mantener bienes comunes, y por lo tanto éstos constituyen una excepción a la norma de la propiedad privada.

    Pero, los economistas cometen una falacia, y es decir que estos rasgos son intrínsecos al recurso en sí. No se dan cuenta de que el término “bien común” en su definición, descarta la posibilidad de que la gente pueda auto organizarse para manejar estos recursos. Presuponen que el “mercado” y el “Estado” los tienen que hacerlo. Presuponen que el “mercado” y el “estado” son las únicas maneras de manejar ciertos recursos. Pero esta visión ignora el papel del soporte mutuo, la colaboración, y el significado ínter subjetivo en la administración de los recursos. La historia y la vida contemporánea están llenas de ejemplos donde la gente se ha unido para utilizar tierras, bosques, puertos pesqueros, códigos de software, archivos online, espacios públicos y mucho más. Éstas son elecciones sociales totalmente factibles. La disciplina económica sencillamente ha descartado esta posibilidad en su definición de lo que es un “bien común”.

    La confusión a veces ocurre porque la gente piensa en los comunales como una colección de objetos o recursos – un parque, una biblioteca o una plaza. Pero en realidad, un comunales requiere un nivel de colaboración colectiva y administración social. Por lo tanto, un parque o una biblioteca no son un comunales. Pero, si hubiera una medida de participación directa y responsabilidad por parte de las personas, más allá del gobierno, entonces la idea del comunal empezaría a echar raíces. En otras palabras, tiene que existir una cooperación activa y un significado colectivo para que se pueda hablar de comunales.

    P. En tu libro, destacas el concepto de “encierre” como el mayor “enemigo” de los comunales. ¿En que manera esto se diferencia de la denuncia a la privatización?

    El término “privatización” promueve la idea de que realmente sólo hay dos maneras de organizarse – la “pública” (el gobierno trabajando a través de sus legislatura y burocracia), y la  “privada” ( los negocios trabajando a través de los mercados). Ésta es una dicotomía engañosa . “Encierre” es un término más rico que “privatización” porque no sólo apunta a lo que es “público” (gubernamental) sino a la idea de los comunales. Encierre describe la privatización de los recursos sobre los cuáles los comuneros dependen por la satisfacción de sus necesidades básicas. Cuando las corporaciones asumen el control de las tierras públicas, construyen centros comerciales, centros urbanos o espacios para las reuniones públicas, patentan el genoma humano o compran las tierras que los pueblos autóctonos han trabajado por generaciones, éstos no son simplemente actos de “privatización”. Éstos son robos violentos de los derechos de las personas, a menudo logrados con el beneplácito de los gobiernos. Los encierros pueden destruir el estilo de vida y la identidad de una comunidad. Los encierros implican la transformación de un colectivo con intereses comunes en un grupo de individuos aislados, empleados, consumidores: criaturas del mercado.

    P. Mucha gente en Europa se siente decepcionada con sus gobiernos a causa de las políticas de austeridad, los recortes etc., pero por otro lado parece invertir sus esperanzas de cambio en los mismos gobiernos. ¿De qué manera los comunales ofrecen un camino alternativo?

    Es comprensible que la gente mire hacia sus gobiernos para hacer los cambios y las reformas. Los jefes gubernamentales tienen el reconocimiento, el poder y la responsabilidad de hacer cambios para enfrentarse a los retos del día a día. pero la realidad es que los gobiernos son sólo nominalmente representativos de sus ciudadanos y como estructuras jerárquicas y centralizadas, no son muy eficientes con respeto a las inquietudes complejas de la vida moderna. Además, la centralización de los poderes del Estado, los hace más susceptibles a las influencias corruptas, en especial las del mercado- negocio. El Estado ha sido en gran parte capturado por grandes corporaciones e inversores, lo cual ha producido una manera corrupta de gobernar que defino como la dupolía del Estado/Mercado Market/State – una profunda alianza entre los mercados y los gobiernos que está comprometida con el crecimiento económico y los mercados globales.
    Aún así, esta visión está explotando en frente de nuestro ojos. Ya no puede ofrecer la prosperidad y oportunidades que promete. Está destrozando los ecosistemas del planeta. Sus promesas de igualdad y justicia han sido expuestas como mentiras. Y las pretensiones de los  “mercados libres” y la Mano Invisible, han sido expuestas como fraudes en los masivos rescates de bancos, subsidios y privilegios legales ofrecidos a las corporaciones.

    “El Estado ha sido en gran parte capturado por grandes corporaciones e inversores, lo cual ha producido una manera corrupta de gobernar. “

    Los comunales ofrecen una visión fundamentalmente distinta para el desarrollo humano, la protección del medio ambiente y la producción y distribución de los bienes que necesitamos. En lugar de presumir de que las sociedades están llenas de individuos egoístas y racionales, que sólo tienen la aspiración de ser consumidores– la ficción del homo economicus que está en la base de la economía y la política pública – el concepto de los comunales reconoce una noción más rica y compleja de los seres humanos. Los comunales se diferencian de las empresas en que no aspiran a hacer dinero, sino a servir los miembros a través de la cooperación y el soporte mutuo. Consisten en sistemas diversificados de sociedades, cooperativas, fideicomisos de tierras, bancos de tiempo, redes de monedas sociales y espacios de trabajo compartidos. También, consisten en incontables comunales digitales como las comunidades de open source software, Wikipedia y sus ramificaciones, miles de publicaciones académicas de libre acceso, proyectos de ciencia abierta y todo el movimiento de los recursos de educación libre.

    El marco de los comunales declara que podemos y tenemos que influenciar las circunstancias de nuestra vida cotidiana. Tendríamos que tener la autoridad de identificar y resolver problemas, negociar con los demás, encontrar nuestras soluciones y tener una experiencia de gobierno legítima y responsable. Estos principios están en el centro de los comunales– sin embargo, sólo pueden existir en espacios sociales y políticos que ni el Estado ni el Mercado quieren reconocer. Por lo tanto, como comuneros, tenemos que luchar por este reconocimiento y por la protección de los comunales.

    P. Remarcas la diferencia entre el paradigma de los comunales y la clásica narrativa progresista, que llamas “liberal polity”. ¿Cuál son para ti los fallos principales de esta narrativa?

    El sistema legal occidental sólo da reconocimiento a los individuos, para proteger sus derechos de propiedad privada, libertad e intereses económicos. La idea de reconocer los derechos colectivos para intereses que no son los del mercado, es una idea ajena a la esencia de la narrativa liberal. ¡No es una sorpresa que la idea de los comunales sea totalmente invisible en el sistema legal occidental moderno! porque propone una reconceptualización fundamental de lo que es valioso en nuestra sociedad, de cómo este “valor” se genera, y los arquetipos generales de lo que constituye el bienestar. La narrativa progresista/liberal, da por echo que el Estado- si se le da suficiente tiempo y presión- puede defender los derechos humanos y civiles de los individuos, incluyendo igualdad social y que el progreso del mercado es el motor de estos cambios. Me gustaría resaltar que las profundas limitaciones, por no decir contradicciones, de la política liberal se están manifestando cada vez más claramente, especialmente desde la crisis del 2008. Los gobiernos están intentando sobrevivir en un mundo de capital global sin restricciones, y no parecen interesarse para nada por los derechos civiles y políticos de las personas ni por el reparto efectivo de los beneficios del mercado globales entre todos los ciudadanos del mundo.

    La política liberal defiende algunos valores muy importantes y no se tendría que rechazar sumariamente. Aun así, no es capaz de reformarse desde dentro. Para exponerlo sencillamente, el Estado ha sido capturado por el capital, y las aspiraciones de democracia tienen muy pocas posibilidades de realizarse a través de él, excepto en los márgenes. Veo los comunales como una manera de re pensar el gobierno mismo (que al final es una creación artificial de hace 19 y 18 siglos) y de lanzar nuevas preguntas sobre como tendría que reestructurarse la participación democrática en una época de redes electrónicas omnipresentes, comunicación instantánea y mercado global. La burocracia estatal, sencillamente es incapaz de lidiar con la complejidad y las aspiraciones que están fuera del paradigma del mercado. Diría que el mercado convencional y el Estado son ambos estructuralmente incapaces de responder a las aspiraciones de cambio en las personas.

    En cambio, los comunales ofrecen modelos de producción, distribución y gobierno que son locales, dan respuestas y son innovadores. Pero, para reconocer los comunales, tenemos que empezar a conceptualizar las leyes y el gobierno como algo más de las actuaciones legislativas y las declaraciones de los tribunales. Mi colega, el profesor Burns Weston y yo, hacemos una llamada al reconocimiento de lo que definimos como “ley vernacular”- la ley no oficial de las normas sociales, procedimientos e instituciones tradicionales que las comunidades han creado para organizar sus intereses.  “Vernacular,”como el critico social Austriaco  Ivan Illich señaló, “implica una idea de arraigamiento y pertenencia”, y deriva de la palabra Latina  Vernaculum que describe la “subsistencia derivada de patrones de reciprocidad en todos los aspectos de la vida, diferente de la subsistencia que deriva desde el intercambio o la distribución vertical.” La Ley  Vernacular es importante porque el gobierno de los comunales depende de normas informales, negociadas socialmente que incluso ni siquiera se escriben.

    Algunos podrán criticar que la Ley Vernacular no es necesariamente democrática, según los dictados de la política liberal. Podría ser que existan algunas desigualdades o jerarquías en algunos comunales, lo que un liberal consideraría inaceptable. Por otro lado, los comunales que tienen éxito tiene unos modos de participación, deliberación, transparencia, responsabilidad y eficiencia que generalmente sobrepasa cualquier práctica de la burocracia estatal o democracia representativa. La Ley Vernacular es la razón del funcionamiento tan bueno de muchos comunales. También es una clase de actividad social y legitimidad moral que la narrativa liberal progresista prácticamente desconoce.

    P. Muchas personas están convencidas de la validez de las iniciativas locales y comunitarias, pero todos tenemos la experiencia de su crecer a gran escala. ¿De qué manera se diferencian los comunales?

    Hay una literatura académica muy extensa sobre lo que hace que la experiencia de los comunales sea exitosa. Mucha de esta literatura está asociada con Elinor Ostrom, que ganó el Premio Nobel en Economía en 2009 por su trabajo pionero en el campo de la teorización creativa sobre los comunales. Pero también es verdad que, ya que los comunales proliferan en muchos sitios inesperados, estamos teorizando sobre la marcha sobre cómo crear comunales que sean resistentes y duraderos.

    Debería resaltar que los comunales no aspiran a “engrandecerse” como muchos nuevos negocios. Algunos están perfectamente bien siendo pequeños y locales; de echo, esto es lo que hace un comunales tan eficiente y dé respuestas. Dicho esto, existe la necesidad de que los diferentes comunales se encuentren, y definan una causa común que represente sus intereses compartidos, especialmente frente a las políticas gubernamentales hostiles y los encierros del mercado. El movimiento de los comunales se enfoca especialmente en estos temas: crear espacios donde los comuneros se puedan reunir y compartir sus experiencias, aprendizaje y crear sistemas de gobierno y producción más estables y duraderos.

    ” Claramente necesitamos imaginar estructuras nuevas y nuevas maneras de crearlas fuera de las estructuras convencionales de estado, mercado y corporaciones internacionales. “

    P. Pareces implicar que los comunales son locales por su naturaleza, por lo menos hasta la llegada de los comunales digitales. Hay un gran interés hoy en día en la gestión de los recursos naturales globales, como por ejemplo el clima, los bosques ancestrales etc. ¿Como se pueden crear comunales que sean translocales a nivel nacional o global?

    Sí, históricamente, los comunales han sido inherentemente de carácter local hasta la emergencia de las comunidades digitales a través de Internet. Crear instituciones y principios legales para una visión translocal y global de los comunales es uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos. No solo este tamaños de comunales no tiene ningún referente histórico, sino que los estados y las organizaciones internacionales de comercio no son muy acogedoras con la idea de los comunales, ya que son descentralizados y autogestionados. Claramente necesitamos imaginar estructuras nuevas y nuevas maneras de crearlas fuera de las estructuras convencionales de estado, mercado y corporaciones internacionales. Esto es algo que mi colega, profesor Burns Weston y yo, exploramos en el libro ”Green Governance:  Ecological Survival, Human Rights and the Law of the comunales” (Cambridge University Press). Esta es la clave: no podemos tener comunales que funcionan a nivel global si no tenemos comunales a nivel nacional y local, cada uno trabajando horizontalmente con los otros. Pero esta “jerarquía horizontal” es difícill de manifestar siempre y cuando el Mercado/Estado mantiene un férreo control sobre cómo las personas pueden auto gestionarse a sí mimas y a sus recursos.

    P.  ¿Cómo funciona la economía de los comunales? Necesita unas formas especificas de funcionamiento- por ejemplo lo que en Europa llamamos “el sector de economía social y solidaria (cooperativas, mutualismo, sin ánimo de lucro, etc.) – o se pueden tener comunales dentro de la economía capitalista ?

    La cuestión de cómo los comunales y el mercado pueden “jugar tranquilamente juntos” es complicada porqué implica toda una serie de relaciones sociales distintas. Fundamentalmente, un comunal se basa en relaciones sociales continuadas y en acciones éticas basadas en intereses compartidos. Los mercados, en cambio, (por lo menos los que están motivados por beneficios), tienden a ser profundamante asociales: las transacciones son impersonales, tramitadas por el dinero, y no implican ningún tipo de continuidad en las relaciones humanas. Una transición del mercado es “sólo negocio”, y generalmente no implica compromisos morales o sociales.

    Dentro del marco de la economía de mercado, unas cuantas organizaciones han aparecido para salvaguardar los intereses colectivos. Las cooperativas y las sociedades de apoyo muto son algunos ejemplos. Pero, estas organizaciones son finalmente entidades en el mercado, en sus relaciones con el mundo, aunque internamente tienen otros valores y formas de funcionar. El comunal es diferente en el sentido de que no aspira a ser un competidor en el mercado, más bien procura defender una lógica diferente de cooperación y apoyo mutuo dentro de sus “fronteras”. Los comunales generalmente no usan el dinero o contratos legales entre sus miembros. Sistemas de donación de órganos y sangre, el software libre, las páginas de Internet colaborativas, la red de “CouchSurfing”, son todos ejemplos de una creación de riqueza basada en la idea del comunales.

    Esto es un resumen un poco simplista porque muy pocas empresas pueden estar totalmente fuera del sistema; la mayoría de las organizaciones tienen alguna relación con la economía convencional, aunque indirectamente. Por lo tanto, existen muchos híbridos de comunales que intentan preservar las prácticas y ética de la cooperación mientras se protegen de la privatización de sus recursos. Éste es un reto muy importante porqué los jugadores de mercado suelen tener ventaja a nivel de dinero, política y recursos tecnológicos, para poderse apropiar de los recursos gestionados por los comuneros.

    Quiero ser claro: hay formas de organización que pueden ayudar a preservar unos recursos y convertirlos en un comunal, pero las formas de organización legal no son la esencia de los comunales. La práctica de los comunales es la esencia. Esto es un concepto difícil para un economista tradicional de entender – que una práctica ética y social tiene un valor superior y no puede ser reducida a cualquier suma de dinero.

     

    NOTAS
    1. Para más información, sugiero el excelente ensayo de James Quilligan, Why Distinguish Commons Goods from Public Goods, en http://wealthofthecommons.org/essay/why-distinguish-common-goods-public-goods; y un ensayo de Silke Helfrich, Common Goods Don not Simply Exist, they Are Created, a http://wealthofthecommons.org/essay/common-goods-don%@E2%80%99t-simply-exist-%@E2%80%93-they-are-created. Los dos ensayos se incluyen en el libro The Wealth of the Commons: A World Beyond Market and State (Levellers Press), editado por Silke Helfrich y por mi.

     

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