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Can Vies: De la resistencia a la reconstrucción

Un intento de desalojo, una semana de resistencia y una experiencia de reconstrucción son las últimas noticias del Centro Social Autogestionado Can Vies, en el barrio de Sants de Barcelona. Tras estos recientes hechos encontramos 17 años de historia de un espacio social okupado y autogestionado, pero, también, la historia de un barrio autoorganizado, de vecinos y vecinas solidarios, y de ciudades y pueblos que ven en el modelo de Can Vies otra forma de hacer comunidad.

 

Can Vies se encuentra en el barrio de Sants, tradicionalmente obrero y con un importante papel de los movimientos vecinales y sociales, que se resiste al proceso de elitización que afecta a tantos otros barrios, en el marco de un proyecto de ciudad orientado hacia el exterior, los grandes capitales y el turismo.

Can Vies se okupó el 10 de mayo de 1997, en un contexto de crecimiento exponencial del precio de la vivienda, en pleno auge de la burbuja inmobiliaria, la especulación urbanística, la resaca de las Olimpiadas y el inicio del proceso de reestructuración de la ciudad, con una intervención directa del capital en la definición de las políticas urbanas y de marketing de lo que se ha llamado «Marca Barcelona». Can Vies nacía, junto con otros centros sociales okupados en la ciudad, como contraposición a este modelo, como denuncia a la especulación y como respuesta a la falta de espacios en los que realizar actividades de carácter político, social y cultural.

Photo: Otto Normalverbraucher - "Barcelona okupa Can Vies" - CC-BY-SA-2.0

Photo: Otto Normalverbraucher – “Barcelona okupa Can Vies” – CC-BY-SA-2.0

Durante 17 años ha acogido a muchos colectivos políticos, sociales y culturales (de comunicación popular como La Burxa, feministas, local de ensayo, Colla Bastonera, Jóvens de las Tierras del Ebro…). Ha sido un espacio de aprendizaje para la juventud, y ha vivido un relevo intergeneracional que ha hecho que sean muchas las personas que hayan participado y sentido como propio este espacio a lo largo de su vida.

Durante todo este tiempo, Can Vies ha sido semilla y nodo de proyectos que han permitido extender el modelo de cooperación social en el barrio y fuera de él. Ha nacido una red de colectivos, que se reúne en la Asamblea de Barrio de Sants, y que extiende la autogestión en las diferentes esferas de la vida: proyectos como la Cooperativa autogestionada Ciutat Invisible, Can Batlló —un espacio vecinal, comunitario e intergeneracional autogestionado—, las cooperativas de consumo, la red de intercambio, las Fiestas Mayores Alternativas y muchas otras iniciativas.

Semana de lucha y de solidaridad

El lunes 26 de mayo, el Ayuntamiento de Barcelona —accionista mayoritario de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), propietario del edificio—, quiso acabar con Can Vies, como ha hecho con tantos otros espacios liberados, por la vía de la fuerza, después de años de presión judicial y de un proceso de negociación que miembros de Can Vies han calificado de farsa, en el que el Ayuntamiento «ha incumplido en repetidas ocasiones sus compromisos, no ha respondido a las demandas planteadas y ha mentido en varios aspectos, como comprometerse a gestionar la suspensión del desalojo».

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Pero los furgones de los antidisturbios y las excavadoras se encontraron con el rechazo popular. El desalojo de Can Vies significaba mucho más que derribar una casa okupada, era un ataque a un modelo de hacer comunidad desde la horizontalidad y la cooperación social. Y es que Can Vies cuenta con el apoyo de más de 200 entidades —que forman la Plataforma de Apoyo—, gran parte del vecindario y muchas personas y colectivos de todas partes, como se demostró durante los días posteriores al desalojo.

En un día se convocaron más de 40 concentraciones o manifestaciones de apoyo, lo que muestra la potencia de los lazos de afinidad y de las redes de apoyo mutuo.

La defensa de Can Vies despertó la solidaridad de numerosos barrios y pueblos, no sólo de Barcelona, sino de todos los Países Catalanes y del Estado. En un día se convocaron más de 40 concentraciones o manifestaciones de apoyo, unos hechos que muestran la potencia de los lazos de afinidad y de las redes de apoyo mutuo que se han tejido en los últimos años.

La defensa de Can Vies se convirtió en una semana de lucha en la calle, con espacio para todos, desde las caceroladas, las manifestaciones, las marchas en los barrios, los disturbios en Sants y en toda la ciudad, con la imagen de la excavadora quemada que había derribado parte del edificio. Hacía tiempo que no se veían en Barcelona respuestas tan masivas y contundentes a los ataques contra un espacio autogestionado. Can Vies fue la chispa que encendió la llama, que llevó el malestar social a la calle, que puso en entredicho el modelo de ciudad, el recorte de derechos y servicios, la prepotencia del poder y la deslegitimación de las instituciones.

La represión también fue dura, con heridos, algunos graves, decenas de detenciones y dos personas encarceladas —ahora ya en libertad—, y lo que está viniendo y vendrá, con nuevas detenciones este mes de julio. La solidaridad, sin embargo, continúa en alza y, por cada detención hay nuevas protestas y concentraciones de apoyo.

Un proyecto colectivo de autoorganización

El sábado 24 de mayo fue otro punto de inflexión en la historia de Can Vies. Comenzaba la reconstrucción. Cientos de personas se reunieron para sacar las primeras ruinas y llevar las sobrantes a la puerta del Distrito de Sants-Montjuïc, en una acción simbólica que le recordaba a la Administración que, a partir de ahora, desde los escombros nacía de nuevo Can Vies, autogestionado, del vecindario, con medios propios.

Reconstruir Can Vies es más que reconstruir un espacio físico; es fortalecer y avanzar en un modelo de barrio que se autogestiona.

Desde entonces se puso en marcha toda la maquinaria popular: las asambleas abiertas, con una amplia participación del vecindario, porque hay que reconstruir las paredes, pero también el proyecto, los nuevos usos que tendrá el espacio reconstruido; las comisiones de trabajo; las calurosas jornadas de trabajo; y el micromecenaje colectivo, a través de la plataforma Verkami, para conseguir la financiación necesaria para llevar adelante las obras y hacer frente, también, a los gastos represivos.

Las obras avanzan: se han retirado los escombros, se ha habilitado una plaza donde se realizan actividades y se celebran las asambleas plenarias y de las comisiones de trabajo, y se ha asegurado la parte del edificio que está pendiente de reformar. El crowdfunding ha logrado con creces su objetivo: recaudar 70.000 euros, de los cuales 30.000 irán destinados a apoyar a las 67 personas que fueron detenidas durante la semana de movilizaciones, y a las seis que lo han sido posteriormente, que deben hacer frente a grandes gastos judiciales.

Foto: Daniella Querol

Foto: Daniella Querol

Reconstruir Can Vies es más que reconstruir un espacio físico; es fortalecer y avanzar en un modelo de barrio que se autogestiona; es abrir nuevas complicidades, sumar personas, brazos e ideas al proyecto. Es un proceso colectivo en el que todo el mundo cuenta, donde más allá de recuperar el espacio físico y hacer frente a gastos judiciales antirepresivos se quiere consolidar y extender la autoorganización a Sants.

De la experiencia de resistencia y de reconstrucción de Can Vies se pueden extraer algunos aprendizajes: por un lado, la fuerza de la solidaridad y la capacidad de defensa y resistencia de un modelo social y de contrapoder que se enfrenta al actual modelo dominante, institucional y capitalista; por otro lado, el valor de los equipamientos y servicios de gestión comunitaria que permiten construir un espacio de relaciones, de respuesta a necesidades y de creación comunal y propio.

Estos días el #EfecteCanVies ha pasado de la rabia a la movilización popular y a la construcción de alternativas, al #ReconstruïmCanVies y al #EstenemAutogestió. Reconstruir Can Vies es reconstruir comunidad, es que la gente del barrio decida qué barrio quiere, como lo quiere y lo haga posible.

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